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LA VIGIL DESAPARECIDA |
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Editorial
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30-05-08 | Reflexiones, por Marcelo Abaca y Marcelo Scalona (*) |
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Diario La Capital de Rosario |
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25 de febrero de 1977:
Una clara intención de obtener un disciplinamiento como grupo, después de soportar tantos años el dolor de un saqueo y exilio interno. ¡Cuántos años pasamos por la puerta de la Vigil sin poder entrar…! Sin ser vistos, como de reojo o rabillo: al principio porque estábamos en dictadura y después porque estábamos en democracia y hubo políticos cómplices o complacientes. Y a veces, porque si no es buen negocio no camina… y ahora no sabemos por qué, pero seguimos sin ser vistos.
Sin ir más lejos, el martes 20 de mayo el presidente del Inaes (organismo que controla a las mutuales y del que depende la Vigil intervenida hace 31 años), el doctor Griffin, se reunió en un acto protocolar con el gobernador Binner para anunciarle la normalización de la entidad, y curiosamente en dicho acto, de tan enorme trascendencia, no estaba presente (ni invitado) ningún ex directivo ni socio de la Vigil. Seguimos desaparecidos, invisibles, ninguneados. Nos enteramos por los diarios del acto después de trabajar denodadamente en el expediente durante cuatro años. Es más, a esta estrategia judicial que ahora culmina el presidente del Inaes la "inventamos" los suscriptos y hasta ahora, sólo recibíamos nones y retahílas de imposibles burocráticos tales como: "…es que nunca se hizo; que nunca pasó, que no hay antecedentes…".
Pero seguiremos adelante, como el primer día en que nos dijeron que el expediente no se encontraba y que la entidad ya estaba liquidada. Como socios, somos los verdaderos dueños de la Vigil y queremos que nos devuelvan con vida lo que nos robaron. La Vigil se hizo con mucha gente y fue grande y caminó más allá de las diferencias de sus socios; el objetivo fue siempre claro y simple: devolverles a los socios su aporte (una cuota y una rifa) en educación popular. Con directivos honestos, nadie se enriqueció en términos monetarios, se amasó una fortuna en bienes culturales y educativos. Alguna parte de ese capital humano, y especialmente, sus ideales y formación, siguen intactos. La necesidad de una obra de esas características más que nunca es imprescindible para la ciudad y en particular para la zona sur de Rosario.
Seguimos en la esperanza de que el Inaes y el Juzgado de Distrito Nº 14 de Rosario formen la comisión que debe normalizar la entidad. Que esta vez se dé la respuesta necesaria y valiente. Y que sea a sus legítimos dueños, socios y ex directivos. Mientras tanto, la Vigil sigue desaparecida.
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Entrevista al escritor Jorge Riestra
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